Sofonisba Anguissola (1532-1629)
- Diana Larrea

- 16 nov 2017
- 6 min de lectura
Actualizado: 18 may

Tal día como hoy, el 16 de noviembre de 1629, falleció a los 97 años en Palermo la gran pintora renacentista italiana Sofonisba Anguissola. Está enterrada en la Chiesa di San Giorgio dei Genovesi en Palermo. Poco antes de morir, el 12 de julio de 1629, según las últimas investigaciones de la historiadora Carla Rossi, tuvo lugar un encuentro informal entre la pintora y Antoon van Dyck (1599-1641), que quedó testimoniado en el "Cuaderno Italiano" de van Dyck y ha permitido corregir el año de defunción de Sofonisba.
Nació en Cremona en 1532, en una familia noble donde todas las hijas recibieron una educación humanista. Fue la hija primogénita del matrimonio formado por Amilcare Anguissola (1492-1573) y Bianca Ponzoni (c.1500-1558), que tuvieron 6 hijas y un hijo: Lucia (1536-1566), Elena (c.1538-1585), Minerva (1539-1566), Europa (1542-1578), Anna Maria (1555-1611) y Asdrubale Anguissola (1551-1623).
Sofonisba destacó desde niña en el dibujo y la pintura. Fue discípula del pintor renacentista Bernardino Campi (1522-1591), el cual aparece representado por ella en uno de sus numerosos autorretratos.
En 1552 viajó a Roma donde conoció a Miguel Ángel y tuvo el privilegio de recibir una formación informal por parte del maestro. A pesar de estos logros, no pudo acceder a una formación artística completa, ya que el estudio de la anatomía y el dibujo del natural eran materias prohibidas para las mujeres.
Gracias a la mediación del Duque de Alba, en noviembre de 1559 Sofonisba llegó con 27 años a la corte de Felipe II, ejerciendo como dama de compañía de Isabel de Valois, cargo de prestigio acorde a su clase social. Hay que contextualizar que en aquella época los pintores eran considerados artesanos. Por tanto, Sofonisba siendo noble no podía figurar como pintora de cámara ya que hubiera significado rebajar su estatus. Ninguno de los cuadros realizados en su etapa española está firmado, ya que era una subordinada del rey. Según consta en los documentos escritos, su pintura era tan valorada que sirvió como modelo para el resto de pintores de corte, como Juan Pantoja de la Cruz o Alonso Sánchez Coello, quienes copiaron los cuadros de Sofonisba.
Cuando murió la reina en 1568 tras el parto de una niña prematura que vivió sólo unas horas, Sofonisba permaneció en la corte durante unos años más como tutora de dibujo de las infantas Isabel Clara Eugenia y Catalina Micaela. Tras permanecer en la corte de Madrid 14 años, regresó en 1573 a Italia donde continuó con su actividad pictórica hasta la vejez.
Actualmente, de los cuadros del Museo del Prado procedentes de la Colección Real sólo tres están atribuidos a Sofonisba. El primer inventario de bienes de Felipe II del Alcázar de Madrid se realizó en 1598, 25 años después del regreso de Sofonisba a Italia.
Existen varios ejemplos de falsas atribuciones en los cuadros de Sofonisba realizados durante su etapa española. El primero es el “Retrato de Felipe II” (1573), de la colección del Museo del Prado, que anteriormente fue atribuido a Alonso Sánchez Coello (1531-1588), pintor de cámara en la misma época.
El segundo caso, más reciente y polémico, es “La dama del lince” (c. 1580), uno de los más célebres cuadros atribuidos hace años a El Greco y recientemente a Sánchez Coello, cuando se reconoció en el rostro de la retratada a la infanta Catalina Micaela (1567-1597), hija de Felipe II.
Estos datos plantean cuestiones sobre por qué razón algunos pintores gozan de la presunción de autoría de forma sistemática sin mayores pruebas que la datación de la época.
On this day, November 16, 1629, the great Italian Renaissance painter Sofonisba Anguissola passed away in Palermo at the age of 97. She is buried in the Chiesa di San Giorgio dei Genovesi in Palermo. According to recent research by historian Carla Rossi, an informal meeting took place between the painter and Anthony van Dyck (1599–1641) on July 12, 1629, shortly before her death. This meeting was documented in Van Dyck's Italian Sketchbook and has allowed historians to correct Sofonisba's official year of death.
Born in Cremona in 1532 into a noble family, she and her sisters all received a humanist education. Sofonisba excelled in drawing and painting from childhood. She was a pupil of the Renaissance painter Bernardino Campi (1522–1591), whom she depicted in one of her numerous self-portraits. In 1552, she traveled to Rome, where she met Michelangelo and had the privilege of receiving informal training from the master. Despite these achievements, she was denied a complete artistic education, as the study of anatomy and drawing from life were strictly forbidden for women.
In November 1559, through the mediation of the Duke of Alba, 27-year-old Sofonisba arrived at the court of Philip II, serving as a lady-in-waiting to Elisabeth of Valois—a prestigious position fitting her social class. Crucially, painters at the time were considered mere artisans; thus, as a noblewoman, Sofonisba could not officially hold the title of court painter, as it would have lowered her social status. None of the paintings from her Spanish period are signed, as she was a subordinate of the king. Yet, historical documents show her work was so highly valued that it served as a model for other court artists like Juan Pantoja de la Cruz and Alonso Sánchez Coello, who actively copied her style.
When the queen died in 1568, Sofonisba remained at court for a few more years as a drawing tutor to the Infantas Isabella Clara Eugenia and Catherine Michelle. After 14 years in Madrid, she returned to Italy in 1573, continuing her artistic career well into her old age.
Today, only three paintings from the Royal Collection at the Museo del Prado are officially attributed to her. There are prominent examples of false attributions regarding her Spanish period. The first is the Portrait of Philip II (1573) at the Prado, previously attributed to Sánchez Coello.
The second, more recent and controversial case, is The Lady in a Fur Wrap (c. 1580)—one of the most famous paintings attributed for years to El Greco and recently to Sánchez Coello, until the sitter was recognized as the Infanta Catherine Michelle.
These facts raise compelling questions about why certain male painters systematically enjoy a presumption of authorship with little evidence beyond the dating of the period.





















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