Jo N. Hopper (1883-1968)
- Diana Larrea

- hace 14 horas
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Tal día como hoy, el 18 de marzo de 1883, nació en Manhattan la pintora estadounidense Josephine Verstille Nivison, conocida por su nombre de casada Jo Hopper.
La figura artística de Jo Nivison Hopper ha permanecido eclipsada durante casi un siglo bajo la sombra de su célebre marido, el pintor Edward Hopper (1882-1967). Durante los 43 años que estuvieron casados, ella ejerció una influencia decisiva en la obra de él, no sólo posando como modelo en sus cuadros, sino trabajando como gestora, administrativa, marchante y coach personal. Jo N. Hopper tuvo un papel crucial en el lanzamiento de la carrera de Edward, ya que invirtió su energía y su tiempo en nutrir e impulsar la producción de su marido, sacrificando su propia evolución como artista. Además, los 22 diarios de Josephine que se conservan desvelan que la relación entre ambos fue conflictiva, llena de episodios cargados de violencia física y maltrato emocional.
Jo Nivison era ya una pintora profesional con un bagaje cuando contrajo matrimonio a los 41 años el 9 de julio de 1924 con Edward Hopper, a quien conocía desde hacía tiempo, dado que ambos coincidieron como alumnos en la New York School of Art bajo la tutela del mismo profesor, el pintor Robert Henri (1865-1929).
La relación sentimental entre Edward Hopper y Jo Nivison comenzó durante el verano de 1923, mientras residían en una colonia para artistas en Gloucester, Massachusetts. Ese mismo año, antes de casarse, ella gestionó la venta de una de las obras de E. Hopper con el Brooklyn Museum.
La formación artística de Jo Nivison se había iniciado en el año 1900, cuando ingresó a los 17 años en The Normal College of NYC, hoy Hunter College, un centro de la Universidad de Nueva York fundado en 1870 como una escuela gratuita para maestras. Tras graduarse en 1904, Josephine continuó recibiendo clases en la New York School of Art con Robert Henri, que la retrató a los 23 años en uno de sus cuadros titulado “The Art Student” (1906). Ese mismo año, Jo comenzó a ganarse la vida como docente en la enseñanza pública hasta que estalló la Primera Guerra Mundial. También publicó dibujos en prensa, en periódicos como el New York Tribune, el Evening Post y el Chicago Herald Examiner.
Durante las cuatro décadas de matrimonio, los Hopper compartieron taller en su vivienda y viajaron siempre juntos a distintos destinos para pintar, por lo que las localizaciones representadas por ambos coinciden. Sin embargo, mientras Edward fue ascendiendo profesionalmente siendo cada vez más productivo y reconocido, Jo Nivison fue perdiendo su motivación artística y su autoestima como creadora.
Tras la muerte de Edward en 1967, Jo Hopper gestionó una donación masiva de más de 2.500 obras de su marido al Whitney Museum de NY, bajo la condición de que se incluyera en el lote también su propio legado como artista, que consistió en un conjunto de 96 obras (acuarelas y óleos). Esta donación histórica constituye la mayor que este museo ha recibido nunca de un sólo artista.
Jo falleció al año siguiente a los 84 años, el 6 de marzo de 1968.
Por desgracia, durante la siguiente década, la obra de Jo Nivison fue infravalorada y desapareció del almacén Whitney Museum sin ninguna explicación. Este museo decidió repartir por distintos centros hospitalarios 92 obras de Jo Hopper que hoy ya no existen.
En 1980 la historiadora del arte Gail Levin (1948) publicó el primer artículo sobre la historia y la obra de Jo Nivison en la revista académica feminista “Woman’s Art Journal”, incluyendo fotografías de sus cuadros en paradero desconocido. Desde entonces se inició un rastreo de la obra de Jo Hopper y numerosos dibujos y acuarelas suyas fueron localizadas en el Provincetown Art Museum, en la Universidad de Nueva York y en la casa-natal Edward Hopper House Art Center en Nyack (NY), que le dedicó una exposición en el año 2021.


















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