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Fede Galizia (c.1574-1630)

  • Foto del escritor: Diana Larrea
    Diana Larrea
  • 26 jun 2017
  • 14 min de lectura

- Fede Galizia, "Judith con la cabeza de Holofernes", (posible autorretrato), 1596.The John and Mable Ringling Museum of Art, Sarasota, Florida.
- Fede Galizia, "Judith con la cabeza de Holofernes", (posible autorretrato), 1596.The John and Mable Ringling Museum of Art, Sarasota, Florida.


Tal día como hoy, cerca del año 1574, nació en Milán la gran pintora barroca Fede Galizia. Está considerada la primera mujer pintora del barroco italiano, siendo tres años más joven que Caravaggio.

Fue hija del miniaturista y artesano trentino Nunzio Galizia (1540-1610), de tradición manierista, en cuyo taller se formó y a quien superó en calidad artística. Nunzio emigró desde Trento a Milán, donde se piensa que nació Fede. El talento de Fede Galizia fue tan precoz, que la primera referencia a ella la encontramos cuando sólo era una adolescente. Aparece citada como pintora en el tratado “Idea del Tempio della Pittura”, editado en Milán en 1590 Y escrito por el pintor y teórico Giovanni Paolo Lomazzo (1538-1600).

 

En Milán fue donde Fede Galizia vivió y desarrolló toda su carrera profesional. Fue una artista muy completa y versátil, cuya producción podemos dividirla en tres bloques temáticos: escenas religiosas, retratos burgueses y naturalezas muertas.


Su obra debe analizarse en el contexto histórico de la Contrarreforma católica llevada a cabo tras el Concilio de Trento a mediados del siglo XVI. La Iglesia católica utilizó la iconografía religiosa en el arte como un arma para defender y revitalizar sus preceptos, en respuesta a la Reforma protestante y su ola iconoclasta. El ducado de Milán se encontraba entonces bajo el dominio de la monarquía española de Habsburgo, con un fuerte control eclesiástico.

En este marco propagandístico contrarreformista, Fede Galizia abordó la pintura religiosa cumpliendo con la exaltación iconográfica impuesta por la doctrina católica. Así lo vemos en dos encargos que recibió de dos retablos dedicados a San Carlo Borromeo (1538-1584), arzobispo de Milán que fue canonizado en noviembre de 1610. Su pieza sacra más conocida es “Noli me tangere” (1616), realizada para el altar mayor de la Chiesa di Santa Maria Maddalena en Milán, que fue demolida en 1798. Se trata de un óleo sobre tela de más de 3 metros de altura que hoy se conserva en la Pinacoteca di Brera, aunque no está expuesto. Fede firmó y fechó la obra en una filacteria situada en el extremo inferior derecho, bajo los pies de Jesucristo, representado siguiendo un modelo idealizado. Los ropajes y adornos de María Magdalena están cuidadosamente pintados con un lujo detallado, como si fuera la vestimenta de una reina. Este mismo tratamiento ornamental suntuoso con brocados y joyas, lo empleó Fede también en las seis versiones que realizó sobre el episodio bíblico de “Judith y Holofernes”, un motivo pictórico recurrente en el Barroco. Desde la perspectiva de una mujer pintora, el personaje simbólico de Judith se convierte en un emblema de coraje y lucha contra la opresión patriarcal. Por este motivo, Judith fue una figura femenina con la que varias artistas barrocas se identificaron, como por ejemplo Artemisia Gentileschi (1593-1656), Lavinia Fontana (1552-1614), Elisabetta Sirani (1638-1665), Giulia Lama (1681-1753) o Virginia da Vezzo (1601-1638). En el caso concreto del cuadro de Fede Galizia, ella eligió autorretratarse en el papel de Judith, apropiándose del rol heroico del personaje. Además, aportó el bonito detalle de firmarlo y datarlo sobre el filo de la espada, dejando allí grabado para la posteridad su nombre y el año de ejecución de la obra: 1596. La presencia de la firma formando parte sustancial del cuadro es revelador, dado que muchas mujeres no pudieron firmar sus cuadros al desempeñar un rol subordinado dentro de los talleres barrocos.

A pesar de las exigencias de imágenes devocionales por parte del catolicismo, la escuela pictórica milanesa mantuvo un componente naturalista de tradición lombarda. Este acercamiento al realismo visual pudo manifestarse principalmente en la verosimilitud de los retratos y en el nacimiento del bodegón como un género pictórico autónomo e independiente.

 

Desde muy joven, Fede Galizia fue muy admirada y requerida por su talento como retratista. Una de sus primeras obras firmadas es "Retrato de Paolo Morigia", que fue pintado para la iglesia milanesa de San Gerolamo y donado en 1670 a la Pinacoteca Ambrosiana de Milán, donde hoy está expuesto en la sala 13. El retratado es un historiador jesuita que fue uno de los primeros mecenas de Fede. Según la inscripción superior escrita por el propio Morigia, fue realizado en 1596 cuando Fede tenía 18 años. Sin embargo, se piensa que la datación debe ser anterior. La razón es que en el cuadro aparece representado un libro que fue publicado en 1592. En este caso la fecha de nacimiento de Fede Galizia sería 1574. Además, Morigia mencionó este retrato en el quinto libro de su publicación “Della Nobiltà a Milano”, publicado en 1595. Dentro del apartado dedicado a los artistas milaneses, Morigia dedicó el tercer capítulo a Fede Galizia, elogiando su virtuosismo técnico y citando concretamente este retrato.

Fede Galizia en este cuadro presentó dos recursos muy utilizados durante el barroco. El primero es el detallismo naturalista en la fisonomía del rostro envejecido con sus arrugas y deformaciones por la edad, características del retrato lombardo y emiliano. El segundo es el efecto óptico del reflejo de la ventana en los lentes sostenidos por la mano del protagonista.

 

Fede Galizia es una figura crucial en el desarrollo estilístico del bodegón barroco, tal y como lo conocemos hoy en día. En sus naturalezas muertas destaca como una pionera, ya que consiguió un tratamiento estético novedoso y original que después sirvió como modelo a imitar en Europa a lo largo del siglo XVII. Sin embargo, esta línea de trabajo apenas se menciona en las fuentes antiguas por varias razones. En primer lugar, por ser una rareza, ya que era un concepto rompedor. En segundo lugar, porque a partir de entonces el género del bodegón se fue desprestigiando a lo largo de los siglos y terminó considerándose una categoría “menor” dentro de la jerarquía artística. El estatus artístico del bodegón se devaluó precisamente por ser un tema elegido por muchas pintoras, quedando asociado a un tipo de condición femenina de carácter decorativo.

En los bodegones de Fede Galizia la protagonista principal de la escena es una cuidadosa modulación de la luz, que potencia el sentido físico de los elementos dotándolos de una fuerte presencia. La calidad lumínica hace resaltar con nitidez el color intenso de las frutas sobre un fondo oscuro. Este mismo estilo será continuado después por otros pintores coetáneos, como Giovanni Ambrogio Figino (1553-1608) o Panfilo Nuvolone (1581-1651), y será el germen del bodegón español del Siglo de Oro.

Uno de los primeros bodegones de Fede Galizia está datado en 1602 y se considera el primer bodegón italiano fechado. Se titula “Alzata con prugne, pere e una rosa”. Presenta una estructura esencial, casi geométrica, compuesta con pocos elementos dispuestos sobre una mesa de madera como si estuvieran en un altar a modo de ofrenda. El punto de vista es desde una perspectiva frontal con un plano poco profundo. Fede tiene la habilidad de dar vida y presencia a los elementos de la composición, hasta tal punto que se pueden sentir las texturas y los aromas de las frutas y las flores. Hay un acercamiento e interés de la pintora por profundizar en la percepción sensorial de la realidad desde una observación directa de lo mundano. Esto es un reflejo de las teorías filosóficas naturalistas de su tiempo, cuya ideología estaba basada en considerar a la naturaleza como base del conocimiento. Por este motivo, los tres tipos de elementos que Fede elige para sus composiciones son objetos naturales: frutas, flores e insectos.

 

La misma “alzata” de plata que aparece en este primer bodegón de Fede Galizia podemos reconocerla también en su bodegón más famoso, realizado ocho años más tarde. Se trata de “Ciliegie in una copa d’argento con mele selvatiche su un cornicione di pietra e una farfalla fritillaria” (1610), un grupo de cerezas pintadas con precisión y un uso del claroscuro que hace emerger el volumen rojo de la fruta de manera nítida. El modelado de las cerezas tiene un efecto escultural tridimensional muy sofisticado, casi tenebrista. La inclusión de una mariposa junto a la fruta ofrece un sentido simbólico a la escena que puede aludir a la fragilidad de la vida. Sobre una interpretación metafórica de las frutas, flores e insectos que Fede Galizia incluyó en sus bodegones, no tenemos registro documental al respecto. Sin embargo, conviene saber que la presencia repetitiva en estos cuadros de membrillos, melocotones y manzanas, a veces en un estado inicial de descomposición, hace pensar en significados ocultos trascendentales acerca de la idea de mortalidad. Otros elementos que se repiten son las flores de jazmín, símbolo moral de la pureza espiritual, o los saltamontes, que aluden a las plagas divinas como castigo contra las vanidades humanas.

 

Tras redactar su testamento el 21 de junio de 1630, Fede falleció poco después ese mismo verano en su ciudad natal durante la gran plaga de peste de Milán, en la que perecieron 280.000 personas de Lombardía y el Veneto. Fede Galizia tenía unos 56 años y dado que nunca contrajo matrimonio ni tuvo hijos, legó todas sus obras a la Orden Regular de los Clérigos Teatinos de la Chiesa di Sant’Antonio Abate en Milán.

Después de su muerte, su nombre se fue perdiendo en la historiografía del arte durante 300 años hasta 1950, cuando su figura y su obra fueron rescatadas por el historiador Roberto Longhi (1890-1970) en un artículo escrito para el número 1 de la revista “Paragone” titulado “Un momento importante nella storia della natura morta”.

El primer catálogo razonado de la obra de Fede Galizia fue publicado en 1989 por el historiador Flavio Caroli (Rávena, 1945) y editado por Umberto Allemandi & C.

 

Actualmente sus obras se encuentran en colecciones como la Pinacoteca di Brera y la Pinacoteca Ambrosiana en Milán, la Galleria degli Uffizi en Florencia, la Galleria Borghese en Roma, la National Gallery of Art de Washington DC y The Ringling Museum of Art en Sarasota, Florida.



On this day, circa 1574, the great Baroque painter Fede Galizia was born in Milan. She is considered the first female painter of the Italian Baroque, being three years younger than Caravaggio.

She was the daughter of the miniaturist and craftsman Nunzio Galizia (1540–1610), who worked in the Mannerist tradition. She trained in his workshop and eventually surpassed him in artistic quality. Nunzio had emigrated from Trento to Milan, where Fede is believed to have been born. Fede Galizia’s talent was so precocious that the earliest reference to her dates back to her adolescence. She was cited as a painter in the treatise Idea del Tempio della Pittura, published in Milan in 1590 and written by the painter and theorist Giovanni Paolo Lomazzo.


Milan was where Fede Galizia lived and developed her entire professional career. She was a highly versatile artist whose output can be divided into three thematic groups: religious scenes, bourgeois portraits, and still lifes.

Her work must be analyzed within the historical context of the Catholic Counter-Reformation, which followed the Council of Trent in the mid-16th century. The Catholic Church used religious iconography in art as a weapon to defend and revitalize its dogmas in response to the Protestant Reformation and its iconoclastic wave. The Duchy of Milan was then under the rule of the Spanish Habsburg monarchy, maintaining strict ecclesiastical control.

Within this propagandistic framework, Fede Galizia approached religious painting in compliance with the iconographic exaltation imposed by Catholic doctrine. This is evident in two altarpiece commissions she received dedicated to San Carlo Borromeo, the Archbishop of Milan canonized in November 1610. Her best-known sacred piece is Noli me tangere (1616), created for the high altar of the Chiesa di Santa Maria Maddalena in Milan, which was demolished in 1798. This oil on canvas, standing over three meters tall, is preserved today in the Pinacoteca di Brera, though it is not currently on display. Fede signed and dated the work on a phylactery located at the bottom right, beneath the feet of Christ, who is depicted following an idealized model. The garments and adornments of Mary Magdalene are meticulously painted with detailed luxury, resembling the attire of a queen.

Fede applied this same sumptuous ornamental treatment with brocades and jewels to the six versions she executed of the biblical episode of Judith and Holofernes, a recurring pictorial motif in the Baroque era. From the perspective of a female painter, the symbolic figure of Judith became an emblem of courage and struggle against patriarchal oppression. Consequently, Judith was a female figure with whom several female Baroque artists identified, such as Artemisia Gentileschi, Lavinia Fontana, Elisabetta Sirani, Giulia Lama, and Virginia da Vezzo. In the specific case of Fede Galizia’s painting, she chose to insert herself as a self-portrait in the role of Judith, appropriating the character's heroic status. Furthermore, she added the elegant detail of signing and dating the piece along the blade of the sword, engraving her name and the execution year for posterity: 1596. The presence of the signature as a substantial part of the painting is revealing, given that many women were unable to sign their works due to their subordinate roles within Baroque workshops.

Despite Catholicism's demand for devotional imagery, the Milanese school of painting maintained a naturalistic component rooted in the Lombard tradition. This approach to visual realism manifested primarily in the verisimilitude of portraiture and the birth of the still life as an autonomous, independent pictorial genre.


From a very young age, Fede Galizia was highly admired and sought after for her talent as a portraitist. One of her earliest signed works is the Portrait of Paolo Morigia, painted for the Milanese church of San Gerolamo and donated in 1670 to the Pinacoteca Ambrosiana in Milan, where it is currently on display in Room 13. The subject is a Jesuit historian who was one of Fede's earliest patrons. According to the upper inscription written by Morigia himself, it was executed in 1596 when Fede was 18 years old. However, the dating is believed to be earlier, as the painting depicts a book published in 1592. If so, Fede Galizia’s birth year would indeed be 1574. Furthermore, Morigia mentioned this portrait in the fifth book of his publication Della Nobiltà a Milano, published in 1595. Within the section dedicated to Milanese artists, Morigia devoted the third chapter to Fede Galizia, praising her technical virtuosity and specifically citing this portrait.

In this painting, Fede Galizia utilized two devices highly favored during the Baroque. The first is the naturalistic detailin the physiognomy of the aging face, with wrinkles and age-induced imperfections characteristic of Lombard and Emilian portraiture. The second is the optical effect of the window reflection in the spectacles held by the protagonist's hand.


Fede Galizia is a crucial figure in the stylistic development of the Baroque still life as we know it today. In her still lifes, she stands out as a pioneer, achieving a novel and original aesthetic treatment that later served as a model to be imitated across Europe throughout the 17th century. However, this line of work is scarcely mentioned in ancient sources for several reasons. First, because it was a rarity—a truly groundbreaking concept. Second, because the still life genre became progressively depreciated over the centuries, eventually being considered a "minor" category within the artistic hierarchy. The artistic status of the still life devalued precisely because it was a theme chosen by many female painters, becoming associated with a decorative female condition.

In Fede Galizia’s still lifes, the primary protagonist of the scene is a careful modulation of light, which enhances the physical presence of the elements, granting them solid substance. The luminous quality sharply highlights the intense color of the fruit against a dark background. This identical style would later be continued by contemporary painters such as Giovanni Ambrogio Figino and Panfilo Nuvolone, serving as the seed for the Spanish Golden Age still life.

One of Fede Galizia's earliest still lifes is dated 1602 and is considered the first dated Italian still life. It is titled Alzata con prugne, pere e una rosa (Fruit Stand with Plums, Pears, and a Rose). It presents an essential, almost geometric structure composed of a few elements arranged on a wooden table as if on an altar like an offering. The point of view is from a frontal perspective with a shallow depth of field. Fede possessed the ability to breathe life into the composition, to the point where one can almost sense the textures and aromas of the fruits and flowers. There is an effort by the painter to deepen the sensory perception of reality through the direct observation of the mundane. This reflects the naturalist philosophical theories of her time, an ideology based on considering nature as the foundation of knowledge. For this reason, the three types of elements Fede chose for her compositions are natural objects: fruits, flowers, and insects.

The same silver alzata (fruit stand) that appears in this first still life can also be recognized in her most famous still life, executed eight years later: Ciliegie in una copa d’argento con mele selvatiche su un cornicione di pietra e una farfalla fritillaria (1610). This group of cherries is painted with precision, utilizing a chiaroscuro that makes the red volume of the fruit emerge vividly. The modeling of the cherries achieves a sophisticated, almost tenebrist, three-dimensional sculptural effect. The inclusion of a butterfly next to the fruit offers a symbolic meaning to the scene, likely alluding to the fragility of life. Although there is no documentary record regarding a metaphorical interpretation of the fruits, flowers, and insects Fede Galizia included in her still lifes, it is worth noting that the repetitive presence of quinces, peaches, and apples—sometimes in an initial state of decay—suggests hidden transcendental meanings surrounding the idea of mortality. Other recurring elements include jasmine flowers, a moral symbol of spiritual purity, or grasshoppers, which allude to divine plagues as a punishment against human vanities.


After drafting her will on 21 June 1630, Fede passed away shortly afterward that same summer in her hometown during the Great Plague of Milan, which claimed the lives of 280,000 people across Lombardy and the Veneto. Fede Galizia was around 56 years old, and since she never married or had children, she bequeathed all her works to the Theatine Regular Clerics of the Chiesa di Sant’Antonio Abate in Milan.

Following her death, her name was lost to art historiography for 300 years until 1950, when her figure and work were rescued by the art historian Roberto Longhi in an article written for the inaugural issue of the journal Paragone, titled "Un momento importante nella storia della natura morta".


The first catalogue raisonné of Fede Galizia's work was published in 1989 by the historian Flavio Caroli and edited by Umberto Allemandi & C.

Today, her works can be found in prominent collections worldwide, including the Pinacoteca di Brera and the Pinacoteca Ambrosiana in Milan, the Galleria degli Uffizi in Florence, the Galleria Borghese in Rome, the National Gallery of Artin Washington D.C., and The Ringling Museum of Art in Sarasota, Florida.



- Fede Galizia. Detalle de la firma en "Judith con la cabeza de Holofernes".
- Fede Galizia. Detalle de la firma en "Judith con la cabeza de Holofernes".
- Fede Galizia, "Judith con la cabeza de Holofernes", c. 1590. Óleo sobre tela, 141 x 108 cm. Galleria Borghese, Roma. Vista de la exposición "Maestras" (2023) en el Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid, fotografía de Diana Larrea.
- Fede Galizia, "Judith con la cabeza de Holofernes", c. 1590. Óleo sobre tela, 141 x 108 cm. Galleria Borghese, Roma. Vista de la exposición "Maestras" (2023) en el Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid, fotografía de Diana Larrea.


- Fede Galizia, "Judith with the head of Holofernes", c. 1620. Oil on canvas,  127 x 95.5 cm. Signed in red, on the seam of the sack lower left "FEDE GALITIA". Sold by Robilant+Voena (London) in 2023.
- Fede Galizia, "Judith with the head of Holofernes", c. 1620. Oil on canvas, 127 x 95.5 cm. Signed in red, on the seam of the sack lower left "FEDE GALITIA". Sold by Robilant+Voena (London) in 2023.


- Fede Galizia, "Alzata con prune, pere e una rosa", 1602. Private collection, Basano del Grappa.
- Fede Galizia, "Alzata con prune, pere e una rosa", 1602. Private collection, Basano del Grappa.


- Fede Galizia, "Cherries in a silver compote with crabapples on a stone ledge and a fritillary butterfly". Óleo sobre tabla, 28.2 x 42.2 cm. Vendido por Christies en 2006 por 553,600 USD. Silvano Lodi Collection, Campione, Como, Lombardia.
- Fede Galizia, "Cherries in a silver compote with crabapples on a stone ledge and a fritillary butterfly". Óleo sobre tabla, 28.2 x 42.2 cm. Vendido por Christies en 2006 por 553,600 USD. Silvano Lodi Collection, Campione, Como, Lombardia.


- Fede Galizia, "Still Life of Cherries in a Bowl", c.1610. Oil on panel, 29.6 x 40.3 cm. Royal Collection Trust, Kensington Palace, London.
- Fede Galizia, "Still Life of Cherries in a Bowl", c.1610. Oil on panel, 29.6 x 40.3 cm. Royal Collection Trust, Kensington Palace, London.


- Fede Galizia, "White Ceramic Bowl with Peaches and Red and Blue Plums", c. 1610. Oil on panel, 30 x 42 cm. Silvano Lodi Collection, Campione, Como, Lombardía.
- Fede Galizia, "White Ceramic Bowl with Peaches and Red and Blue Plums", c. 1610. Oil on panel, 30 x 42 cm. Silvano Lodi Collection, Campione, Como, Lombardía.


- Fede Galizia, "A glass compote with peaches, jasmine flowers, quinces, and a grasshopper". Oil on panel, 30, 5 x 43, 2 cm. Sold by Sothebys in 2019, 2,415.000 USD. Switzerland, private collection.
- Fede Galizia, "A glass compote with peaches, jasmine flowers, quinces, and a grasshopper". Oil on panel, 30, 5 x 43, 2 cm. Sold by Sothebys in 2019, 2,415.000 USD. Switzerland, private collection.


- Fede Galizia, "Portrait of a Physician" (Ludovico Settala), c. 1600. Oil on canvas, 54 x 42 cm. Sold by Robilant+Voena (London) in 2020.
- Fede Galizia, "Portrait of a Physician" (Ludovico Settala), c. 1600. Oil on canvas, 54 x 42 cm. Sold by Robilant+Voena (London) in 2020.


- Fede Galizia, "Retrato del pintor y arquitecto Federico Zùccari", 1604. Galleria degli Uffizi, Florencia.
- Fede Galizia, "Retrato del pintor y arquitecto Federico Zùccari", 1604. Galleria degli Uffizi, Florencia.


- Fede Galizia, "Retrato de Paolo Morigia", entre 1592-1596. Pinacoteca Ambrosiana, Milán.
- Fede Galizia, "Retrato de Paolo Morigia", entre 1592-1596. Pinacoteca Ambrosiana, Milán.


- Fede Galizia, "Ippolita Trivulzio, princess of Monaco", 1616. Prince's Palace of Monaco.
- Fede Galizia, "Ippolita Trivulzio, princess of Monaco", 1616. Prince's Palace of Monaco.


- Nunzio y Fede Galizia, trabajo realizado en colaboración con su padre. Ella realizó el retrato doble de Jacopo Menochio y Margherita Candiani. Su padre abordó la decoración que enmarca los retratos. "Jacobus I Menochius Senatus Mediolanensis / Praeses et Margarita Candiana Uxor. / Fides pinxit, cujus Nuntius Gallitius miniatura / exornavit 1606". Sold by Christie's in 2019.
- Nunzio y Fede Galizia, trabajo realizado en colaboración con su padre. Ella realizó el retrato doble de Jacopo Menochio y Margherita Candiani. Su padre abordó la decoración que enmarca los retratos. "Jacobus I Menochius Senatus Mediolanensis / Praeses et Margarita Candiana Uxor. / Fides pinxit, cujus Nuntius Gallitius miniatura / exornavit 1606". Sold by Christie's in 2019.


- Fede Galizia, "San Carlo Borromeo in estasi davanti alla Croce con la reliquia del Sacro Chiodo", 1611. Olio su tela, 350 x 200 cm. Firmado en latín con la frase: “FIDES FILIA NUNTY GALLICI TRIDENTINO FACIEBAT ANNO 1611”. San Carlo alle Mortelle, Napoli.
- Fede Galizia, "San Carlo Borromeo in estasi davanti alla Croce con la reliquia del Sacro Chiodo", 1611. Olio su tela, 350 x 200 cm. Firmado en latín con la frase: “FIDES FILIA NUNTY GALLICI TRIDENTINO FACIEBAT ANNO 1611”. San Carlo alle Mortelle, Napoli.


- Fede Galizia,  "Noli me tangere", 1616. Pinacoteca di Brera, Milán.
- Fede Galizia, "Noli me tangere", 1616. Pinacoteca di Brera, Milán.





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